Cuando hablamos de bruxismo solemos pensar en rechinar los dientes mientras dormimos, pero también podemos apretarlos de forma inconsciente durante el día. Trabajar frente al ordenador, conducir, estudiar o atravesar momentos de estrés y mucha concentración pueden hacer que mantengamos la mandíbula en tensión durante largos periodos sin darnos cuenta.
Una forma sencilla de empezar a identificar este hábito es observar la posición de nuestra boca. Cuando estamos relajados, los dientes superiores e inferiores no necesitan permanecer constantemente en contacto. Si descubres que los mantienes apretados mientras trabajas o realizas determinadas actividades, intenta relajar conscientemente la mandíbula.
Cuando esta presión se repite con frecuencia puede favorecer el desgaste de los dientes y generar sensación de cansancio, tensión mandibular, molestias musculares o incluso dolor de cabeza.
Prestar atención a estos pequeños hábitos durante el día puede ayudarnos a detectar el problema antes de que las molestias aumenten. En Clínica Chela podemos valorar el estado de tus dientes y mandíbula, identificar posibles signos de bruxismo y recomendar las medidas más adecuadas para proteger tu sonrisa.









